
*Durante la bajada de la virgen de Ocotlán a la ciudad de Tlaxcala
Por Miguel Hernández
Tlaxcala, Tlax., 20 de mayo de 2024.- Cientos de feligreses acompañaron a la imagen de la Virgen de Ocotlán en su recorrido por la ciudad de Tlaxcala, desde la madrugada de este día, mientras el obispo de la Diócesis Julio César Salcedo Aquino llamó a la comunidad católica ser constructores de la paz, en este mundo convulsionado por la violencia.
Así, la imagen recorrió diversos sitios de la ciudad siendo los más importantes el Mercado Municipal Emilio Sánchez Piedras, la Terminal de Autobuses, la Catedral y el Zócalo de la ciudad Capital, para retornar al Santuario de Ocotlán.
Como cada año se realiza la bajada de la Virgen de Ocotlán, el tercer lunes del mes de mayo, este día desde temprana hora salió la imagen a recorrer las calles de la ciudad de Tlaxcala -excepto en el periodo de pandemia- para estar cerca de los feligreses católicos.
De acuerdo a un documento de la Diócesis, señala que en el año de 1541, en un bosque cercano a la ciudad de Tlaxcala, cuando una peste mortífera afligía la región, la Bienaventurada Virgen María, según lo atestigua la antigua tradición, se apareció a un piadoso y sencillo neófito llamado Juan Diego; y le mostró bondadosamente una fuente de agua con la que sanarían los afectados por la epidemia.
También le manifestó la Beatísima Virgen, ser su voluntad, que una imagen suya que se hallaba oculta en uno de los árboles de aquél bosque, fuera colocada y se le rindiera públicamente culto, en la capilla de San Lorenzo. Habiéndose propagado más y más la devoción a la Bienaventurada Virgen de Ocotlán (Así llamada por el árbol donde fue hallada la devota imagen), multiplicadas las curaciones al contacto con el agua de aquella fuente que abundantemente brotaba, y también por los innumerables favores que, especialmente a favor de la conservación de la fe, se registraron en toda la región, los obispos, los sacerdotes y los fieles, con ingeniosa piedad, hicieron que el primitivo templo se llegara a convertir en un Santuario espacioso y riquísimamente adornado.
En el año de 1755, la Bienaventurada Virgen María de Ocotlán, fue declarada Patrona de la Ciudad y de toda la Provincia de Tlaxcala, patronato que Clemente XII confirmó concediendo además de la celebración de una festividad litúrgica.
Pio X. por su parte, concedió el santuario de una manera permanente, con el título y dignidad de Iglesia Colegiata. Igualmente, por decreto pontificio, esta Venerable imagen de María fue coronada solemnísimamente con corona de oro.
Finalmente, Pío XII, en el IV Centenario de la aparición, se dignó confirmar el Patronato a favor de toda la Diócesis. El Arzobispo de Puebla invitó a rendir un homenaje especial a Nuestra Señora de Ocotlán, el 15 de agosto de 1955: la renovación de la Jura del Patronato. Entre estas manifestaciones de amor hacia la Madre de nuestro Salvador, los sacerdotes de la Provincia Eclesiástica de Puebla -Huajuapan, Tehuacán, Puebla y Tlaxcala-, le encomiendan su ministerio y le renuevan su consagración sacerdotal.
Siendo mayo el mes de María la feligresía honra a la Madre de Jesucristo de muchas y variadas formas: con Misas, rosarios, peregrinaciones, procesiones, jaculatorias, etc. Estas celebraciones tienen su punto más álgido y conclusión, en la fiesta de la Visitación de la Virgen María a su prima Santa Isabel, el día 31 de mayo, día en que el pueblo también corona su imagen.
Ahora bien, si de suyo esto produce grandes muestras de fe en templos y santuarios marianos, en Tlaxcala estas fiestas son exaltadas en manifestaciones apoteóticas de fe, por la llamada “Fiesta de la Bajada de la Virgen de Ocotlán” a la ciudad de Tlaxcala, que tiene lugar el tercer lunes del mes de mayo, y cuyos orígenes se remontan a la época del segundo capellán de la Basílica, don Francisco Fernández de Silva (1691-1716).

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